Organizado por el Ayuntamiento de Ávila por el Día de la Mujer
El Lobo de Julieta Kapuleto
Por Eduardo Blázquez Mateos-URJC
¿El reino de la luz se sumerge en la caverna del Lobo?
JULIETA Kapuleto nació en una gruta de Gorbea.
Romeo nació en una morada subterránea de Mariurrika.
Romeo y Julieta construyen la metáfora del paraíso, un edén recuperado para dar forma a la poética romántica del siglo XXI; al inclinarnos por la visión de la Noche del Romanticismo, la luz queda preñada de flores, el espíritu iluminado transita entre llamaradas constituidas por los ancestros de los amantes, lúgubres seres transformados en lobos poderosos, viajeros en el carro alegórico de Mari, la maga alada de Gorbea.
Ante la maga de Gorbea, los amantes se convierten en discípulos de Dionisio para poder abordar su intenso y profundo amor a la Naturaleza, un sentimiento multiforme que dignificó su amor; al comulgar con lo desconocido, se constata que la vida fértil(buena vida) tiene ingredientes animales.
Julieta se impregna de lo subterráneo.
Romeo se empapa de la fantasía.
Al reflexionar sobre la incertidumbre del bosque, Julieta visita las moradas de MARIURRIKA, lugar encantado y sagrado, paisaje cubierto por las nubes del lobo de Lekanda(Romeo), sabio animal que, adentrado en la oscuridad, camina, renovado, hacia la creadora de conocimientos(Julieta).
Julieta Kapuleto da alas al pensamiento del lobo aéreo, ella es el jardín vivificado en el bosque de Oma.
¡Los Vientos de Oma balancean a los amantes!
Bajo la tormenta, Julieta abraza el árbol azul, para descubrir la escalera portadora de Poesía.
¡Amantes, a la mar!
¿Cómo encontrar el lenguaje para narrar la intimidad de Julieta?
¿Cómo buscar las metáforas del amor eterno?
Insinuar para perfilar, desde la movilidad, ante la idealidad, bajo las fluctuantes aguas de las grutas de Mari, contra vientos, entre los lazos de la amistad leal, para desbocarnos en el cueva de luz del lobo.
Ante el lienzo de Thomas Cole, descubro a Julieta ante Mari; el viraje iconográfico sacude el plano compositivo, para demostrar la nueva visión del Amor Sagrado y Profano de Ficino-Tiziano-Vivaldi; las aguas de la cascada y del puente ordenan el plano para desdoblar, entre el régimen nocturno/diurno, el nudo argumental antropológico que se expresa en el contraste del paraíso ideal frente al universo de Ícaro.
La mítica Caída(Adán-Ícaro-Faetón) acusa la fertil unión con la luz incandescente de Julieta, dama en la penunbra que respira y bebe de las alegorías paisajísticas del Día y la Noche que, en síntesis, recuperan la puesta en escena de Miguel Ángel en la tumba de los Mèdici.
Al entrar en la gruta de Julieta, cueva ancestral de Mari, la dama velada aporta el desarrollo de Dante impregnado por Pirro Ligori en Bomarzo.
¡Naturaleza, potencia creadora del amor ilimitado mezclado con el reino animal!
¡Evolución natural, Romeo se transforma en Lobo para amar a Julieta!
Las formas del volcán ascienden, los sonidos de la cascada bajan. El fuego se enfenta al agua.
Agua, fuego, aire y tierra, en acción; los elementos se comprenden unidos en el contexto de las tradiciones vascas, una exaltación equilibrada desde la iconografía del puente ultramundano.
¡Las huellas del espíritu vasco impregnan la síntesis espiritual de Julieta!
Las cuatro oquedades del lienzo-boceto de Thomas Cole, definen la lírica amorosa entre la Aurora y el Crepúsculo.
¡ Sueños sin condiciones, combate en el interior!
Al abarcar lo lejano, se potencia la libertad de Julieta.
¡Ventana del infinto, vano hacia lo ilimitado!
Julieta y Romeo vivifican el bosque de los monstruos, para alimentar la libertad creada en la cima de la colina; al conocer los recodos de placer, se explota dentro del volcán para acceder a la Naturaleza.
Infinitud y eternidad.
¡Anhelo de la luz de las cavernas del lobezno Jon Kapuleto!