Que se desarrollarán este domingo y el último fin de semana de abril
Il Giardino secreto en el Palacio de Té
Por Eduardo Blázquez Mateos-URJC. Dedicado al jardín secreto de Batman.
El denominado giardino segreto se define en relación con el hortus conclusus y el locus amoenus, se trata de una reducida zona dentro del gran jardín, se ubicaba en un recodo espacial cercano a los aposentos privados del palacio o de la villa, podía tratarse de un mirador emulando los jardines pensiles.
En ocasiones, el espacio reservado podía ser el escenario para las canciones de amor caballerescas, un torneo visual impulsado en Italia. Se elevó su significado al equiparse con los gabinetes secretos y con la biblioteca-museo de la mansión humanista.
El jardín secreto está rodeado de altos muros integrados en el humanismo militar, la música y las aguas aportan los sonidos para las danzas cortesanas que albergarán el ballet. Un ejemplo representativo del apoyo al jardín secreto está en la corte de Mantua.
Isabella d'Este, al morir Francesco II de Gonzaga, quiso crear un jardín secreto en la planta baja del Palazzo Ducale de Mantua; Battista Covo ejecutó un recinto de retiro junto a un studiolo, al jardín se accede desde los aposentos privados, el jardincito se ordenaba por formas geométricas y por trazos iconográficos definidos por un orden jónico y unos arcos que remitían a Alberti.
El jardín adquiría el significado de una isla, en lo iconológico se explicaba en las descripciones literarias, una poética que se realizará en el palacio de Té de Mantua, obra de Giulio Romano. Federico II de Gonzaga, influenciado por el evocador edén de Isabella, construyó una casino-jardín, un recinto realizado entre 1532 y 1535 en el ángulo nordeste del gran parterre.
Desde la logia y los aposentos se construyó un pabellón de grutas, con fuente y nichos que responden a la idea de Natura Naturans, una estética antivitruviana inmanente en Giulio Romano. Las fuerzas naturales se expresaban con ímpetu en la gruta del jardín secreto, una variante que penetraba en los secretos y misterios que fascinaban a Isabella, madre del duque Mantua. Las prácticas mágicas y la representación húmeda de la naturaleza acentuaba el carácter metafórico del jardín, un simbolismo que se inscribía en una cadena amorosa hacia lo monstruoso, hacia una metamorfosis receptiva que, al provenir de la Antigüedad, se asumía desde la clave científica y poética; es la definición de nuevos espacios, las puertas y las ventanas, las chimeneas y las oquedades, intercalan la literatura bucólica para retornar al viaje al Hades.
Al armonizar los opuestos, los Hermes del jardín secreto oscilan entre el lenguaje codificado de la arquitectura y la abstracción, determinando el hermetismo de la alquimia del relieve áspero de la gruta, en contrate con los muros pulidos, los vanos y los macizos establen nuevos planteamientos alterados por presencias sensibles, en definitiva, se humaniza el soporte para la estancia privada del mecenas-mentor.
Frente a la vegetación ordenada, la gruta y el Hermes dionisíaco crean las tensiones estéticas codificando una nueva representación del jardín secreto que, apoyado en Filóstrato El Viejo -sempiterno en Mantua-, demuestra la firmeza icónica alquimista inspirada en la obra de Francesco Colonna.
En el palacio de Té de Mantua, brota la irregularidad rústica que evoca la belleza del arte rústico dentro de los órdenes clásicos. Los ordenes primitivos invocan a los sátiros, al caos ordenado desde la escena satírica de Vitruvio retomada por Serlio, unidos crean la escenografía del jardín secreto innovador, junto a los ninfeos preparan el concepto del jardín-cementerio impulsado en el Romanticismo.
Las microformas del recinto de Mantua se apoderan del ocultamiento quimérico.
La gruta encantada está consagrada a las Náyades, las cráteras y la piedra porosa remiten al paisaje homérico, se reinterpreta y se glorifica un recinto alabado por Shakespeare, erudito que amó a Giulio Romano, los sentimientos por los recodos pastoriles de Giulio Romano marcaron las escenas de sus obras.
Las sombras del ocultamiento anuncian la llegada una renovada primavera ornada por las grutas ciclópeas, convertidas en el antagónico del prado florido arcádico con pérgolas, se bendicen las fuentes sobre los arroyos, ahora desplazados a la conceptualización de las cavernas.
Al sentirse protegidos en el microjardín, se aguarda a la sombra del jardín recortado para leer a Virgilio.
El recinto ameno armónico y simétrico sobrepasa la belleza ordenada, conquista un refugio de sensaciones acotadas por el amor no correspondido.
Inmerso en el desamor, los contrates entre lo cartesiano y la irregularidad fertilizan con vigor las fórmulas del phatos.