A través de la línea 105 XTantos, una ruta guiada por una pequeña muestra de las actividades que la Iglesia realiza en nuestro entorno más cercano
EL ESPACIO ESCÉNICO DE WIM VANDEKEYBUS
Por Eduardo Blázquez Mateos-URJC
El espacio escénico de Vandekeybus está dominado por el Phatos, sus visiones, sublimes, permiten impulsar las utopías desplegadas por la danza ilimitada en fugas celestes, obras maestras de un coreógrafo enamorado del Arte de Bailar.
¿Cómo afrontar las creaciones espaciales de Wim?
Como en la vida plena, sus espacios y movimientos, sus sonidos y sus luces, tienen el compás del Romanticismo.
¿Cómo vivir sin los ideales del Romanticismo? ¿Cómo sentir?
Wim eleva la oscuridad desde el reino de Saturno, recupera el tenebrismo barroco para inyectar una singular luz mística alimentada por las diagonales, líneas ascendentes expresadas en alzado desde el conflicto del cuerpo y el alma que, subjetivizado, socava los sobrecogedores espacios que proyectan el NON-FINITO de Miguel Ángel; al cubrirlo con las trayectorias de las sombras, dramatizadas por la literatura de Julio Cortázar y Paul Bowles, se exploran los itinerarios desde las metamorfosis de Ovidio y Apuleyo, himnos a El Bosco; desde el drama de la oscuridad, contrastada por los conflictos de los seres humanos, se diseñan las diagonales que, a su vez, deambulan con pausa y violencia en los escenarios cortados por los cristales del expresionismo alemán cinematográfico.
El espacio iconográfico (como los bailarines en flor), se explora desde el interior para poder transitar por las raíces espirituales; el subconsciente se manifiesta en los personajes y en la atmósfera para poder penetrar en el olor y en los sonidos de los bosques míticos de Rousseau.
La Verdad interior se convierte en un emplazamiento audaz para establecer vínculos de verosimilitud onírica.
Wim, en cada obra, no pierde el placer edénico ante la belleza protectora, generadora de sufrimiento en su recodo; se trata de un dolor tejido por la energía dual de la atracción y el rechazo, conceptos claves en los que se impone, de manera invisible, el espíritu sobre el cuerpo desde los ideales del Romanticismo.
El artista romántico potencia el tránsito del realismo a lo abstracto.
La interacción entre los intérpretes expresa tensión y unión en sus movimientos artísticos en flor con sombra.
¡El negro protege del dolor de la pérdida!
Esfera, alas y lágrimas.
Agua, laberinto y arboleda.
Cuerpos de arena y corcho en espacios vivos, expresiones de la idea de síntesis de las artes, diseños de manchas y cristales de luz neoprimitivista, evocador lenguaje neocubistas alimentado por el furor romántico.
¡ Nos miramos en Stanislavsky, impulsor del Teatro del Arte, del Arte del Teatro!
¡Sombras prolongadas en la iconografía del reino animal, se glorifica el mundo vegetal!
¡Exploraciones del Inconsciente! La conciencia romántica se desgarra ante los aspectos radicales de la experiencia, se revitaliza el dominio de la oscuridad divinizada en la Naturaleza, siempre coherente con Ella.
Desde la cima del teatro, las emociones románticas dan sentido a la vida, el artista nocturno deambula en cada sombra interior.
Sin niebla, sin tinieblas, el misterio se proyecta en las sombras luminosas.
¿Se percibe con claridad la experiencia de las rocas del escenario?
Asombrados, ante la ficción, realizamos la acuarela china con manchas apoyadas en el papel japonés; nebuloso y brumoso, se disuelve la tinta china en agua pura para delimitar el romanticismo oculto que, bajo las aguadas azules, desembocan en el alma de la Ninfa de Aby para fructiferar en el entusiasmo del poeta-coreógrafo.
¿Qué deseamos?
El Romanticismo nos revela el Beso de los Ausentes.