El enemigo de la Unión Europea lo tenemos dentro
Ahora que está tan de moda hablar de fake news conviene recordar que en Europa estamos viviendo dentro de una enorme fake news, que se llama UNIÓN EUROPEA. ¿Podemos decir realmente que este conjunto de 27 Estados constituye una verdadera Unión? Quizás se intente justificar diciendo que, aunque actualmente no constituyamos una unión, es eso a lo que aspiramos. Pero la realidad nos está demostrando que ni somos una verdadera unión, ni nuestros gobernantes nos están dirigiendo a una verdadera unión. Es más, ni siquiera llegamos a la categoría de Comunidad, tal y como la define Max Weber.
Alguien pretende engañarnos y doparnos con palabras biensonantes, cuando en realidad desde hace varias décadas estamos viviendo en un desconcierto y desunión total de Europa. Trump y Putin han dejado a Europa en cueros y mostrado todas nuestras debilidades. Pero no, no es ése el problema de Europa. El problema de Europa no son los ataques comerciales de Trump o la guerra de Putin. No digo que éstos sean actos de amistad, El gran problema de Europa no es que nos destruyan, sino que nos destruyamos a nosotros mismos. El peligro de Europa se llama implosión (que Europa colapse sobre sí misma). Echemos un vistazo a lo que está ocurriendo en España. En nuestro país no sólo ponemos en duda el principio constitucional de la presunción de inocencia -esto solamente afecta al orden interno o nacional- sino que estamos negando la primacía del Derecho de la UE, lo cual significa acabar de un plumazo con la UE como tal. Negar a los tribunales la posibilidad de formular una cuestión prejudicial ante el Tribunal de la UE, como está intentando el Tribunal Constitucional español, es una bomba atómica preparada para estallar.
"Cuando se plantee una cuestión de este tipo en un asunto pendiente ante un órgano jurisdiccional nacional, cuyas decisiones no sean susceptibles de ulterior recurso judicial de Derecho interno, dicho órgano estará obligado a someter la cuestión al Tribunal de Justicia". (art. 267 del Tratado de funcionamiento de la Unión Europea) El tribunal de los ERES está obligado a consultar al Tribunal de Justicia de la UE, pero el Tribunal Constitucional Español se lo quiere impedir ante el temor de que el Tribunal de Justicia de la Unión desautorice al Tribunal Constitucional español. El europeísmo de nuestros políticos es, por tanto, una fake news monumental. Y éste es simplemente un detalle minúsculo al lado de la gravísima responsabilidad de todos los políticos de la UE de los últimos tiempos por el incumplimiento de sus responsabilidades.
Desde los primeros tiempos, antes de que se constituyera la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, antes incluso de la Declaración Schuman, ya se hablaba de la necesidad de una unidad política. Los padres de la Unión Europea, todos menos Churchill, pensaban en la Unión política. Culpar a Trump y a Putin de la situación en que se encuentra la UE es echar balones fuera. Mientras los ciudadanos, según las encuestas, somos cada vez más partidarios de una unión política de Europa, los grandes partidos que gobiernan la mayoría de los Estados miembros y las instituciones de la UE siguen sin pronunciarse abiertamente por una Unión política europea y, en algún caso, están atacando la poca UNIÓN que tenemos, es decir la primacía del Derecho de la Unión. Ya es hora de que el PP y el PSOE escuchen el clamor de los ciudadanos y digan abiertamente si quieren una unión política europea o no.